El doble
Dicen que todos tenemos un doble en alguna parte , una fuerza opuesta que, en ocasiones, emerge de lo más profundo de nuestro ser para alterar ese equilibrio cósmico existente entre el bien y el mal. Sabemos que la compensación de ambas fuerzas es lo que mantiene al mundo en movimiento, como también que el desequilibrio es nuestro pasaporte a la perdición. Anoche, por ejemplo, Alfonso terminó en la ‘olla’, otra vez, y yo —esta mañana— tuve que pagar los platos rotos, como siempre.